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| Descenso al interior
de un pozo canario |
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Un pozo es un perforación vertical, en general de forma
cilíndrica y de diámetro mucho menor que la profundidad.
Los primeros pozos, de tipo ordinario, datan de siglo XVI y,
aunque numerosos, la cuantía conjunta de sus aprovechamientos
resulta irrelevante.
Los pozos profundos se han desarrollado fundamentalmente
en los últimos cuarenta años, coincidiendo con
el declive de los alumbramientos en las galerías. En
Tenerife hay emboquillados 393 pozos, con una longitud total
perforada de unos 103 km.
Inicialmente se emplazaban próximos a la costa pero
con el paso de los años, y por diversas circunstancias,
se han ido retirando de ésta; los más recientes
se localizan, por lo general, entre los 500 y 600 m de altura.
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| Evolución
de los pozos |
Los pozos profundos se subdividen, en función de sus
características constructivas, en convencionales o canarios
y sondeos. En ambos casos, para aprovechar las aguas alumbradas
se requiere la instalación de equipos de impulsión
(bombas) que eleven las aguas desde el alumbramiento hasta el
brocal.
El régimen de bombeo es muy desigual según
las zonas de la Isla y la época del año, por
lo que resulta complicado poder evaluar con precisión
el volumen anual aprovechado por este tipo de captación.
En 2003 los pozos aportaron unos 64 hm3/año.
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