| El flujo
subterráneo sigue en Tenerife las reglas hidrogeológicas
generales. El sistema acuífero recibe como entradas la
infiltración natural derivada de las lluvias y el retorno
de los regadíos; a su vez, tiene como salidas las extracciones
(galerías y pozos) y el flujo subterráneo al mar.
La diferencia entre las entradas y las salidas hace que el volumen
de agua almacenada en el acuífero se modifique.
La dificultad surge cuando se pretenden cuantificar los
términos de este balance. La magnitud de la infiltración
se evalúa a través del balance hidrológico
de superficie y se conoce con razonable aproximación.
La recarga de riegos se estima a partir de las superficies
ocupadas por los cultivos, las dotaciones de riego y su eficiencia.
Las extracciones, en sus distintas modalidades (galerías
y pozos), son contabilizadas mediante inventarios; y representan
el término del balance mejor conocido. Pero ¿cómo
se evalúan las salidas al mar y la variación
de las reservas?.
Aunque existen diversos métodos hidrogeológicos
e hidroquímicos que pueden utilizarse para aproximar
la magnitud de los restantes términos del balance,
dada la complejidad del sistema geohidrológico en Tenerife
y la notable variación territorial y temporal de dichas
magnitudes, consideramos que el método más adecuado
es la modelización matemática.
En 1991 se abordó la realización de un modelo
de simulación del flujo subterráneo, que consideraba
el nuevo modelo geohidrológico propuesto para la Isla
"Modelo de Flujo del Agua Subterránea de la Isla
de Tenerife (MOD-91)". Desde la conclusión del
anterior modelo, continuaron desarrollándose diversos
trabajos de recopilación, revisión y obtención
de datos básicos para el planeamiento hidrogeológico;
sobre la base de esta nueva información se actualizó
y recalibró el MOD-91. La nueva versión del
modelo de simulación de flujo (MSFS-2002) está
finalizada, y ha permitido, entre otras consideraciones, completar
los términos del balance hidrogeológico.
El balance hidrogeológico pone de manifiesto que las
salidas del sistema superan a las entradas. El déficit
se cubre con el aporte de agua procedente de las reservas
almacenadas en el acuífero, evidenciado por el retroceso
en la posición de la superficie freática. Dada
la inercia del sistema, esta tendencia se mantendrá
en los próximos años, si bien el valor absoluto
del déficit tenderá a disminuir, tanto por la
reducción de las extracciones como por la disminución
de las salidas al mar.
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