Inicio | Tenerife y el Agua | Hidrogeología | Aspectos generales
Aspectos generales
Zonificación hidrogeológica
Modelo de flujo subterráneo
Evolución de la superficie freática
Manantiales
Aprovechamiento mediante galerías
Aprovechamiento mediante pozos
Hidrogeoquímica
Actividades de investigación
Aspectos generales
Geología subterránea
Distribución de los elementos estructurales
Tanto el relieve emergido de Tenerife, como su prolongación submarina, tienen una configuración que, a grandes rasgos, puede asimilarse a una colosal pirámide de base triangular, cuyo vértice, el Pico Teide, se alza 7.000 m por encima de un fondo oceánico más o menos plano. Las aristas mejor marcadas de la pirámide son la NE y NW (dorsales), la arista sur, en cambio, está menos individualizada y su morfología es apenas la de un saliente redondeado.

La anterior configuración general es el resultado de un lento proceso constructivo en donde los materiales volcánicos emitidos durante cada una de las innumerables erupciones acaecidas en la Isla, han venido a acumularse sobre los materiales precedentes. La actividad volcánica se ha concentrado, preferentemente, en torno a las dorsales, a través de las cuales se ha vertebrado el crecimiento insular. Sin embargo, el crecimiento del relieve no ha tenido lugar de una forma homogénea y, en ocasiones, la concentración en áreas restringidas de una actividad volcánica intensa ha llevado a un excesivo desarrollo de la dimensión vertical en relación a la horizontal. La inestabilidad generada por tal desarrollo ha conducido al desencadenamiento de deslizamientos de grandes masas de terreno, lo que o ha roto la continuidad morfológica de las caras de la pirámide insular, generando profundo valles (Güímar, La Orotava, Icod-La Guancha). El modelo expuesto se completa con la existencia de dos macizos antiguos, Anaga y Teno, que ocupan respectivamente los vértices NE y NW de la Isla.

Las observaciones realizadas a través de las galerías junto con las efectuadas en superficie, han permitido establecer que el proceso constructivo descrito, el cual prosigue en la actualidad, condiciona la estructura del subsuelo; apreciándose la existencia de un zócalo de muy baja permeabilidad y la presencia de tres elementos estructurales diferenciados (áreas con un modelo en capas, ejes estructurales y valles de deslizamiento).

Respecto del funcionamiento hidrogeológico de los materiales que conforman la Isla, éste es extremadamente variable en función, no sólo, de su composición y estructura original sino también de su edad y grado de fracturación. Ello condiciona, que tanto a escala de unos pocos metros como a nivel insular, el sistema acuífero sea extremadamente heterogéneo y anisótropo.

Inicio del documento
La zona saturada
La gran masa de agua acumulada en el subsuelo insular está delimitada por dos superficies: la freática y el zócalo impermeable.

La superficie freática representa el límite superior y su morfología reproduce a grandes rasgos la topografía de la Isla. Su altura es máxima en la zona de Las Cañadas y desde ahí desciende gradualmente hasta alcanzar los 0 m en la costa.

El zócalo, representa el límite inferior del sistema, por debajo del cual prácticamente no hay reservas de agua. La superficie que delimita la posición del zócalo no se corresponde con una unidad estratigráfica definida, estando condicionada no sólo por la naturaleza de las rocas sino por su grado de alteración y compactación.

Inicio del documento
Geología subterránea
La zona saturada