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| Distribución
de los elementos estructurales |
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Tanto el relieve emergido de Tenerife, como su prolongación
submarina, tienen una configuración que, a grandes rasgos,
puede asimilarse a una colosal pirámide de base triangular,
cuyo vértice, el Pico Teide, se alza 7.000 m por encima
de un fondo oceánico más o menos plano. Las aristas
mejor marcadas de la pirámide son la NE y NW (dorsales),
la arista sur, en cambio, está menos individualizada
y su morfología es apenas la de un saliente redondeado.
La anterior configuración general es el resultado
de un lento proceso constructivo en donde los materiales volcánicos
emitidos durante cada una de las innumerables erupciones acaecidas
en la Isla, han venido a acumularse sobre los materiales precedentes.
La actividad volcánica se ha concentrado, preferentemente,
en torno a las dorsales, a través de las cuales se
ha vertebrado el crecimiento insular. Sin embargo, el crecimiento
del relieve no ha tenido lugar de una forma homogénea
y, en ocasiones, la concentración en áreas restringidas
de una actividad volcánica intensa ha llevado a un
excesivo desarrollo de la dimensión vertical en relación
a la horizontal. La inestabilidad generada por tal desarrollo
ha conducido al desencadenamiento de deslizamientos de grandes
masas de terreno, lo que o ha roto la continuidad morfológica
de las caras de la pirámide insular, generando profundo
valles (Güímar, La Orotava, Icod-La Guancha).
El modelo expuesto se completa con la existencia de dos macizos
antiguos, Anaga y Teno, que ocupan respectivamente los vértices
NE y NW de la Isla.
Las observaciones realizadas a través de las galerías
junto con las efectuadas en superficie, han permitido establecer
que el proceso constructivo descrito, el cual prosigue en
la actualidad, condiciona la estructura del subsuelo; apreciándose
la existencia de un zócalo de muy baja permeabilidad
y la presencia de tres elementos estructurales diferenciados
(áreas con un modelo en capas, ejes estructurales y
valles de deslizamiento).
Respecto del funcionamiento hidrogeológico de los
materiales que conforman la Isla, éste es extremadamente
variable en función, no sólo, de su composición
y estructura original sino también de su edad y grado
de fracturación. Ello condiciona, que tanto a escala
de unos pocos metros como a nivel insular, el sistema acuífero
sea extremadamente heterogéneo y anisótropo.
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