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Aprovechamiento de la escorrentía superficial
Tomadero en barranco
Los recursos provenientes del agua, que tras escurrir por la superficie afluyen a los barrancos y terminan confluyendo en el mar, es en Tenerife irrelevante. Su volumen medio anual se estima en unos 14 hm³/año, que representa menos de un 2% de la precipitación media en la Isla. Además es un recurso, que en nuestro caso, es difícil de retener.

La enorme irregularidad climatológica y la gran pendiente de los cauces determinan que el aprovechamiento de la escorrentía superficial exija la construcción de tomaderos como complemento de los elementos de almacenamiento, balsas o embalses; y que éstos tengan un coste muy importante en términos relativos, aumentado por la necesidad sistemática de impermeabilizar los vasos mediante láminas artificiales.

Aunque en este tipo de aprovechamiento los costes de explotación no suelen ser demasiado importantes, el coste de primera instalación es considerable. Por ello, solo se están acometiendo aquellas obras que permiten su aprovechamiento a costes razonables.

Prácticamente, con las captaciones de escorrentía en Anaga, Teno, Trevejos y los tomaderos de las balsas del Norte culminarán las posibilidades de aprovechamiento de este recurso, llegándose a duplicar la capacidad actual y alcanzando la cuota de 2 hm³/año, lo que supone el 14% de la escorrentía superficial media anual insular, equivalente al 1% del consumo total de agua en Tenerife.