| Evapotranspiración |
 |
La evapotranspiración real (ETR) es la cantidad de
agua que retorna a la atmósfera, tanto por transpiración
de la vegetación como por evaporación del suelo.
Su magnitud depende del agua realmente disponible, es decir
la que el suelo ha logrado retener para el consumo de la vegetación.
Se trata de un parámetro de difícil cuantificación,
sobre todo por la escasa presencia de estaciones evaporimétricas
y lisímetros, especialmente en zonas de medianías
a cumbre.
Por ello, resulta necesario deducir, en primer lugar, el
valor de la evapotranspiración potencial (ETP) -la
máxima posible en un momento determinado- mediante
fórmulas empíricas. Una vez calculada la ETP,
y tomando en consideración las características
de la cobertera vegetal y la variación de la reserva
de agua en el suelo, es posible estimar el valor de la ETR.
En el caso de Tenerife, la metodología utilizada para
el cálculo de la ETP ha venido impuesta por varios
condicionantes, por un lado, el de conseguir la mayor precisión
durante el período de octubre a marzo que es cuando
la precipitación supera a la ETP y, por otro, garantizar
su representatividad, no sólo en las zonas agrícolas
sino, fundamentalmente, en medianías y cumbres (máximas
lluvias). Otro factor a considerar es la escasez de estaciones
meteorológicas "completas"; lo que reduce
la elección a las fórmulas empíricas
basadas en la temperatura, parámetro del que se dispone
de una más amplia información.
En Tenerife se ha evaluado la ETR mediante el empleo de un
modelo de simulación de hidrología de superficie,
el cual permite determinar su valor para cada porción
de territorio. Por integración de estos valores se
estima que la ETR, en un año medio, es de 213 mm/año;
lo que supone un 54% de la precipitación.
|