InicioPlan Hidrológico | Videos | 7. Abastecimiento y Saneamiento de la Población
Capítulo 1: Por un desarrollo armónico y equilibrado
Capítulo 2: Los usos del Agua
Capítulo 3: Las Aguas Superficiales
Capítulo 4: Aguas Subterráneas: Las Galerías
Capítulo 5: Aguas Subterráneas: Los Pozos
Capítulo 6: Comarcas Hidráulicas y Transporte de Aguas
Capítulo 7: Abastecimiento y Saneamiento de la Población
Capítulo 8: Nuevos sistemas de Producción
Capítulo 9: La Gestión del Sistema Hidráulico Insular
Capítulo 10: El Consejo Insular de Aguas
 
Capítulo 7: Abastecimiento y Saneamiento de la Población
 
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Según las previsiones del Plan Hidrológico, la población de Tenerife requerirá para el año 2000, 70 hm3 de agua, un tercio de la producción insular.

La dispersión de los núcleos urbanos ha llevado a la construcción de una compleja red de conducciones que conectan las zonas de producción con los lugares de consumo.

Este trasvase, tradicionalmente, se ha venido realizando por medio de canales total o parcialmente descubiertos. Los riesgos que entraña este sistema han llevado al Plan Hidrológico a impulsar la creación de una red especializada en la aducción del abastecimiento urbano, sustituyendo progresivamente los canales actuales por conductos cerrados.

Mediante tuberías se obtienen mayores garantías sanitarias y se pueden introducir importantes mejoras técnicas, como la instalación de elementos de telecontrol y telemando.

Igualmente, el Plan Hidrológico propone la construcción de los depósitos reguladores necesarios para el abastecimiento de la población. En previsión de interrupciones se establece una reserva de 1 m3 por habitante. Con ello se asegura el suministro durante al menos una semana.

Los depósitos han de contar con los elementos de control y con dispositivos de desinfección y ventilación que garanticen las correctas condiciones sanitarias. Desde estos depósitos, a través de la red de distribución, llega el agua a los usuarios.

Garantizar el caudal y la presión adecuada, evitar fugas de la red y asegurar el suministro a los abonados corresponde a los Ayuntamientos.

A partir de las acometidas domiciliarias casi toda el agua, además de la de lluvia, es devuelta a la red de alcantarillado.

Según datos del Plan Hidrológico, tan solo el 56% de la población de Tenerife está conectada a un sistema de alcantarillado. Mediante colectores generales de saneamiento, de ámbito municipal o comarcal, los efluentes residuales se concentran en determinados puntos, lo que permite aplicar una economía de escalas reduciendo los costes de tratamiento.

Las aguas residuales reciben una primera depuración donde se retiran los agentes contaminantes de mayor tamaño, como son arenas, flotantes y grasas. La baja contaminación de nuestros efluentes y el poder regenerativo del océano permiten verter al mar sin una depuración más intensa.

Emisarios submarinos, que se adentran a gran profundidad y distancia del litoral, hacen posible alcanzar la dilución adecuada y la digestión por el medio natural.

Junto a este procedimiento, el PHI plantea otras fases más avanzadas de depuración cuando resulte viable la reutilización. Las experiencias del Cabildo de Tenerife avalan esta técnica que en nuestra isla ya se viene utilizando con notable éxito.