InicioPlan Hidrológico | Videos | 5. Aguas Subterráneas: Los Pozos
Capítulo 1: Por un desarrollo armónico y equilibrado
Capítulo 2: Los usos del Agua
Capítulo 3: Las Aguas Superficiales
Capítulo 4: Aguas Subterráneas: Las Galerías
Capítulo 5: Aguas Subterráneas: Los Pozos
Capítulo 6: Comarcas Hidráulicas y Transporte de Aguas
Capítulo 7: Abastecimiento y Saneamiento de la Población
Capítulo 8: Nuevos sistemas de Producción
Capítulo 9: La Gestión del Sistema Hidráulico Insular
Capítulo 10: El Consejo Insular de Aguas
 
Capítulo 5: Aguas Subterráneas: Los Pozos
 
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Los pozos suponen una importante alternativa para la obtención de agua en Tenerife. El Plan Hidrológico Insular considera estas obras como un medio eficaz para mejorar el aprovechamiento de nuestros recursos hídricos subterráneos.

Los primeros pozos fueron construidos según el sistema tradicional canario. La perforación, ayudándose de explosivos, alcanza un diámetro entre dos y tres metros permitiendo el descenso de los trabajadores que realizan la excavación.

La mayor parte de los 430 pozos con que cuenta Tenerife están situados en las medianías y zonas bajas. Con este emplazamiento se pretende captar la descarga del acuífero, los flujos de agua que de forma natural se dirigen al mar.

A diferencia de las galerías, que alumbran preferentemente aguas almacenadas, es decir, reservas, los pozos pretenden explotar recursos renovables, aguas que de otro modo se hubieran desaprovechado.

La producción de los pozos resulta muy desigual dependiendo de la zona y estación climática.

Cuando la perforación alcanza el acuífero, si las condiciones son favorables, la obra puede iniciar las extracciones. Al elevar los caudales mediante bombeo desciende el nivel del agua, provocando el flujo subterráneo hacia el pozo.

En los últimos años la perforación de pozos se realiza por lo general con una técnica más sencilla y eficaz: el sondeo.

Construido con una maquinaria específica para este tipo de obra, los trabajadores permanecen en el exterior y es un trépano de varias toneladas de peso el que se encarga de romper el subsuelo a base de golpes continuados.

Con unos 50 cm. de diámetro, la puesta en marcha de los pozos de sondeo resulta más rápida y económica que el sistema tradicional. Ambos tipos de obra pueden alcanzar los 500 metros de profundidad.

El problema más importante en los pozos, tanto tradicionales como de sondeo, es el riesgo de salinización. Cuando las extracciones son superiores a la descarga del acuífero se produce la temida intrusión marina, que contamina los caudales con agua de mar.

Para el buen aprovechamiento de las aguas subterráneas se requiere un conocimiento preciso del acuífero y sus posibilidades. Con los datos obtenidos por el Plan Hidrológico Insular se puede regular mejor el emplazamiento de nuevos pozos, la distancia entre ellos, el volumen más conveniente de las extracciones y, en general, una mejora de la gestión que servirá para aprovechar al máximo nuestros recursos hídricos.