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El origen volcánico de Tenerife y la gran altitud de su cordillera
dorsal determinan la riqueza y complejidad de sus aguas subterráneas.
Una de las formas más características de nuestra isla
para obtener agua son las galerías. Construidas de manera artesanal
como túneles sin salida, estas obras penetran bajo el suelo
con el fin de alumbrar caudales y esperando amortizar los gastos de
construcción.
Los trabajos de perforación de las galerías,
ayudándose de explosivos, se prolongan durante años.
Hoy, gracias a ellos, tenemos acceso a las entrañas de la
isla, lo que ha permitido alcanzar un buen conocimiento del sistema
hidrogeológico de Tenerife.
La mayor parte de las galerías han pretendido
extraer las reservas de agua situadas bajo la cordillera dorsal.
A lo largo del tiempo, las aguas infiltradas procedentes de la lluvia
se han acumulado en el subsuelo creando una zona saturada llamada
acuífero general. Mediante una perforación ligeramente
inclinada, la galería tiene como finalidad alcanzar el acuífero
y extraer el líquido, que saldrá por gravedad.
Al alcanzar el objetivo, normalmente se produce
un alumbramiento abundante, pero luego los caudales tienden a estabilizarse.
Cuando se agotan las reservas de la zona de influencia, se vuelve
a perforar para recuperar la producción. De esta forma algunas
galerías han alcanzado 5 y hasta 6 km. de longitud. La producción
de las galerías oscila entre unos pocos litros por segundo
y los dos centenares.
Mientras queden reservas por extraer, esta forma
de explotación supone un colchón que garantiza la
disponibilidad de agua, manteniendo la producción incluso
durante los ciclos climáticos desfavorables.
Según los estudios del Plan Hidrológico
Insular, en Tenerife hay perforados unos 1600 km. de galerías
distribuidos en algo más de un millar de obras. La disminución
de los caudales y el retraimiento del nivel del acuífero
no afecta por igual a las diferentes zonas de la isla, aunque tiende
a generalizarse.
También se ha confirmado una progresiva
pérdida de calidad en las aguas de galería. La extracción
a gran profundidad, en zonas volcánicas activas trae consigo
un importante incremento en sales disueltas.
Para paliar este problema el Plan Hidrológico
de Tenerife prevé la puesta en funcionamiento de estaciones
desaladoras de agua subterránea. Las unidades de tratamiento
retiran las sales disueltas antes de acceder a las redes de distribución.
El Plan Hidrológico de Tenerife define una
estrategia para la explotación más racional de las
galerías. Con los datos obtenidos se conseguirá un
mejor aprovechamiento de las reservas subterráneas a nivel
insular, conociendo las características de cada zona y atenuando
algunos efectos negativos derivados de esta forma de explotación.
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