InicioPlan Hidrológico | Videos | 3. Las Aguas Superficiales
Capítulo 1: Por un desarrollo armónico y equilibrado
Capítulo 2: Los usos del Agua
Capítulo 3: Las Aguas Superficiales
Capítulo 4: Aguas Subterráneas: Las Galerías
Capítulo 5: Aguas Subterráneas: Los Pozos
Capítulo 6: Comarcas Hidráulicas y Transporte de Aguas
Capítulo 7: Abastecimiento y Saneamiento de la Población
Capítulo 8: Nuevos sistemas de Producción
Capítulo 9: La Gestión del Sistema Hidráulico Insular
Capítulo 10: El Consejo Insular de Aguas
 
Capítulo 3: Las Aguas Superficiales
 
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Aunque las escorrentías de los barrancos parecen más significativas, las aguas superficiales de Tenerife sólo suponen un 2% de la lluvia que cae en nuestra isla.

Las características volcánicas del territorio, con suelos porosos y permeables, hacen que la mayor parte se infiltre en el subsuelo antes de alcanzar el mar.

Las condiciones geológicas y el régimen irregular de lluvias han dificultado enormemente la construcción de embalses y presas. A pesar de todo, salvando los inconvenientes naturales y económicos, en nuestra isla captamos aproximadamente el 5% de los recursos hídricos de superficie.

Ante la progresiva merma, tanto en cantidad como en calidad de los recursos subterráneos, el agua de lluvia resulta particularmente útil: Sedimentadas las tierras que arrastra, su composición química destaca por la práctica ausencia de sales contaminantes, cualidad que ha llevado al Plan Hidrológico a potenciar su aprovechamiento, pero replanteando la forma de captación.

La experiencia acumulada en los últimos años por el Cabildo ha demostrado que con pequeñas obras se puede obtener mejor rendimiento. En el norte de la isla están en funcionamiento una serie de tomaderos que captan las escorrentías de los barrancos próximos a las balsas. Mezclada con agua de procedencia subterránea, se mejora la calidad del conjunto haciendo utilizables, sobre todo en la agricultura, aguas de salinidad excesiva. Los excelentes resultados obtenidos aconsejan incrementar esta forma de captación que ha demostrado una gran eficacia.

La red hidrográfica de Tenerife cuenta con 227 cauces principales. Entre los aprovechamientos futuros destaca:

  • El proyecto TENADE que, con la construcción de 8 tomaderos, captará y llevará aguas de varias cuencas de Teno a otros puntos de la isla con mayor demanda.

  • En la zona de Vilaflor, la construcción de una serie de tomaderos conectados a una nueva balsa.

  • El aprovechamiento de varias cuencas de Anaga, especialmente la del barranco de Santos, regulando las aportaciones en la nueva balsa de Los Campitos, situada en el vaso de la antigua presa.

 

Junto a la captación de escorrentías, el Plan Hidrológico contempla también la vigilancia y prevención de avenidas e inundaciones. Por motivos de seguridad y sanitarios, resulta fundamental mantener limpia y despejada la red hidrográfica; llevar a cabo un control efectivo sobre los vertidos; vigilar que las construcciones no invadan los cauces y, en definitiva, regular el aprovechamiento y el uso de nuestros barrancos.