|
¿Cuánta agua necesitamos en Tenerife?
¿Cómo se distribuye actualmente el consumo? ¿Cómo
evolucionará en los próximos años?
El conocimiento de los distintos sectores de consumo
resulta indispensable para orientar la correcta planificación
hidrológica.
Aproximadamente la mitad del agua que se obtiene
en Tenerife se usa en el riego de cultivos. El sector agrícola
ha sido históricamente el principal consumidor, aunque en
los últimos años viene experimentando un suave descenso.
Con la reducción de la superficie cultivada y la incorporación
de invernaderos y nuevas técnicas de regadío ha disminuido
el consumo en este sector cuya rentabilidad depende, en gran medida,
del precio que paga por el agua.
La conservación de nuestra agricultura,
que forma parte integrante del paisaje y la tradición, requiere,
además, aguas con una determinada calidad, adecuada para
los cultivos y que no suponga peligro de salinización para
los suelos.
El segundo lugar en consumo lo ocupan las ciudades
y los pueblos. El uso urbano representa aproximadamente el 30 por
ciento y aumentará en los próximos años con
el crecimiento de la población. La localización de
las nuevas demandas irá unida a la creación de las
nuevas zonas residenciales, lo que exige hacer previsiones tanto
sobre el futuro del consumo como del dimensionamiento de la red
de abasto y el tratamiento de aguas residuales.
Con unas 150.000 camas turísticas y más
de 4 millones de visitantes, el consumo turístico ocupa el
tercer lugar con casi un 9%. Una de las características de
este uso es su localización en determinadas zonas. La evolución
futura dependerá del desarrollo que tome este pilar de nuestra
economía.
Por último, el sector industrial, relativamente
poco significativo desde el punto de vista hidráulico, localizado
en algunos polígonos y en industrias que desarrollan su actividad
dentro de la trama urbana. Las estimaciones apuntan que doblará
el porcentaje actual del 3%.
En su conjunto, en 1991, el consumo insular de
agua suponía 207 hm3 y para el año 2000
las previsiones se sitúan en 215.
Mediante la utilización de nuevas técnicas
y el ahorro de los recursos se espera contener este aumento, pero
para las nuevas demandas del futuro es preciso incrementar la disponibilidad
de agua.
El Plan Hidrológico de Tenerife prevé
la incorporación de nuevos aprovechamientos, como la captación
de escorrentías en barrancos, y el empleo de modernas tecnologías
que garantizarán el abastecimiento más allá
del año 2000.
|