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El agua es un bien que obtenemos de la naturaleza, un recurso necesario
en los más elementales procesos de la vida.
Igualmente, el agua resulta fundamental en las actividades económicas.
Su carencia o, simplemente, su mayor o menor disponibilidad condiciona
el desarrollo, especialmente en territorios insulares como el nuestro,
donde puede ser la piedra angular que decida el modelo de futuro.
Frente al progresivo incremento del consumo, los caudales de la naturaleza
son limitados y en nuestra isla tienen, casi exclusivamente, un origen
subterráneo. Se hace necesaria una cuidadosa planificación
hidrológica a nivel insular que garantice la disponibilidad
de agua -y en las condiciones adecuadas- para los distintos sectores
de nuestra isla.
Consciente de su papel, el Cabildo de Tenerife comenzó en 1988
un proceso de recogida de datos y análisis técnicos
que han culminado en el Plan Hidrológico Insular de Tenerife.
El Plan Hidrológico nace como un instrumento para ordenar y
regular las diversas actividades que en materia de aguas se desarrollan
en nuestra isla. En sus diferentes apartados, estudia la situación
actual y establece proyecciones para los próximos años.
Por ejemplo, se analiza por sectores el consumo de agua y su repercusión
en las distintas zonas de la isla, evaluando el presente y las demandas
del futuro.
Con respecto a la producción, se estudia la evolución
de los recursos subterráneos y se proponen nuevas alternativas
para aumentar los caudales disponibles.
Pero el agua también requiere su transporte desde los lugares
de producción hasta los centros de consumo. El Plan Hidrológico
analiza y aporta soluciones para nuestra compleja red de canales y
tuberías. Estudia la calidad del líquido y su tratamiento
cuando es necesario, bien para el consumo humano o para el riego de
cultivos.
Establece la distribución de los depósitos y su emplazamiento
para el óptimo aprovechamiento en las épocas de mayor
demanda. Fija directrices para mejorar el abastecimiento de los núcleos
urbanos y la recogida de sus aguas residuales.
Contempla el saneamiento y la depuración como medidas para
colaborar con el medio ambiente y aumentar la disponibilidad mediante
su reutilización en el riego.
El Plan Hidrológico de Tenerife propone medidas concretas que
aumentarán la producción de agua y, al mismo tiempo,
establece una serie de alternativas que mejorarán el aprovechamiento
y ahorro de este valioso recurso. Algunas como la reutilización
de aguas depuradas en la agricultura ya están en funcionamiento,
otras están previstas o en fase de proyecto: se trata de dotar
a nuestra isla de los recursos hídricos necesarios para el
futuro, manteniendo un equilibrio armónico entre el desarrollo
y el medioambiente.
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